El texto del titulo, es la clásica frase que madres y sobre todo nuestras abuelas nos repetían cuando llegábamos a casa con algún “chollo” y que a los pocos días se rompía o encogía tres tallas tras el primer lavado.

Ya sé, que los expertos en clasificar y encajonar todo, llaman a este fenómeno moda de usar y tirar o el “Pret a Tirer”, pero no sé, si se trata realmente de un fenómeno social de perdida de interés por la calidad, o mas bien una consecuencia de una vieja industria de la moda poco rentable, obsesionada con márgenes cada vez mas altos y costes cada vez mas bajos para poder sobrevivir.

En estos días de baja venta y nervios por los elevados stocks e inevitables mark downs, es momento de la búsqueda del culpable/es de la situación. Y el cambio climático se lleva el premio del ser el mal de todos los males. Algo a todas luces ridículo ya que llevamos al menos 10 ó 12 años observando menos otoños y primaveras, menos fríos y lluvias, e inviernos que empiezan y acaban mas tarde y veranos que acaban casi en navidad.

Ademas del cambio climático, hay signos claros que indican el fin de un ciclo del modelo tradicional de fashion retail y el comienzo, consolidación de nuevos actores y modelos de negocio.

Aparecen nuevas empresas globales con estructuras mucho mas ligeras y con una oferta mucho mas extensa en variedad y gamas de precios. Métricas de la venta por metro cuadrado suenan en estas nuevas empresas a un símbolo de épocas pasadas.

La llegada de estas nuevas empresas junto con el esfuerzo de las tradicionales de no quedarse fuera de juego, está creando una saturación de la oferta sin precedentes.

Todos ofrecemos prácticamente los mismos productos a precios muy similares ( y bajos ) y finalmente el consumidor final se siente atiborrado y saturado del aluvión de newsletters y ofertas diarias.

Ante esta situación, los retailers tradicionales les quedan pocas palancas. Una de ellas es la mejora de rentabilidad: la búsqueda de unos costes de producción mas bajos, que generen márgenes de compra lo mas altos posibles para contrarrestar los efectos de los inevitables descuentos y ganar en rentabilidad a los intermediarios on line ( que cada son menos ya que cada vez ofrecen mas producto propio ).

Esta búsqueda “desesperada” de costes bajos tiene consecuencias.

En muchas empresas ( sobre todo en las cotizadas ) la búsqueda de rentabilidad llega a ser parecida a la necesidad de droga en un toxicómano…y al igual que en este ejemplo, esto suele terminar mal.

El modelo tradicional de fashion retail esta acabado. Hemos pasado de la necesidad de tener tiendas físicas en cada esquina, a ahora no saber que hacer con ellas ya que sobran casi todas. El cliente quiere tiendas mas grandes para que tengan la misma oferta que on line. El cliente va de compras on line y (quizás, si tienes suerte ) va a comprar off line.

Este antiguo modelo de retail tenia costes fijos asociados muy altos que hoy en día hacen sus modelos mucho menos competitivos que modelos que nacieron on line y que en su madurez planean tener tiendas físicas que vendan mas experiencias de su marca que productos en sí.

Por otro lado la mejora de costes no es infinita, llega un momento que en igualdad de materiales y composiciones ( entendiendo que sus costes están optimizados ), la única palanca de mejora de coste es la mano de obra..y sí eres socialmente responsable ( es decir si eres mínimamente ético y humano ) hay limites.

Deslocalizar buscando orígenes con costo de mano de obra barata tiene consecuencias: falta de control de condiciones trabajo y salud, inestabilidad política, lejanía y perdida de flexibilidad..etc.

Una vez mejorados los costes de mano de obra hasta lo “humanamente” posible..las siguientes palancas que nos quedan son; Planificar compras en periodos de baja producción, comprando con mas antelación, con la consiguiente asunción de riesgos…o bajar la calidad.

Es decir, por aparentemente mejorar costes de producción, quizás podemos perder tener flexibilidad y ganamos rigidez, o quizás perdemos calidad en materiales y en confección con el consiguiente daño a la reputación de la marca.

Todos los negocios tienen, como decía mi profesora Muñoz seca del Iese un rojo pasión que los definen y que hacen de el su razón de ser. Unos ofrecen moda al mejor precio, otros fast fashion con estructuras muy flexibles para ir a la velocidad de las tendencias, Otros exclusividad y lujo…etc.

Estas señas de identidad que hicieron que tu negocio fuera diferente, que fueron tu razón de ser nunca se han de olvidar ya que te pueden llevar a ser uno mas y sólo poder diferenciarte en el precio.